El Secreto de la Omnipresencia - Parte 1 - דעת - לימודי יהדות באור החסידות

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El Secreto de la Omnipresencia – Parte 1

El Secreto de la Omnipresencia Parte uno Por el rabino Shneur Zalman de Liadi El Alter Rebe Entender el concepto de Tzimtzum 5565-1805 Freno a la Luz Cabeza de Luz El Árbol de la Vida describe la gran retracción y contracción (tzimtzum harishón) que ocultaba la Luz Infinita de Dios (or ein sof). ¿Cómo podemos […]
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El Secreto de la Omnipresencia – Parte 1

El Secreto de la Omnipresencia

Parte uno

Por el rabino Shneur Zalman de Liadi

El Alter Rebe

Entender el concepto de Tzimtzum

5565-1805

Freno a la Luz

Cabeza de Luz

El Árbol de la Vida describe la gran retracción y contracción (tzimtzum harishón) que ocultaba la Luz Infinita de Dios (or ein sof). ¿Cómo podemos entender este concepto?

La Esencia de la Divinidad se encuentra en un estado de absoluta simplicidad, más allá de cualquier forma de descripción. Dios deseó emanar 10 atributos (sefirot). Sin embargo, estas emanaciones no tienen ningún valor en relación con Su Esencia. De hecho, era imposible efectuar su emanación desde Su Esencia, llamada la Fuente de Luz esencial.

El Alter Rebe emplea dos términos para describir la Esencia de Dios: Divinidad y Fuente de Luz. Para nuestros propósitos, los términos son intercambiables. Asimismo, se utilizan dos términos para lo que finalmente se emanó: emanaciones y luz.

Estos términos se entienden mejor en hebreo. Divinidad se refiere al matzil, aquello que produce la emanación. Las emanaciones mismas se llaman netzalim. La fuente de luz se denomina maor, aquello que emite luz. La luz en sí se conoce como or.

El mundo de la Emanación (Atzilut) se refiere al estado de emanación final y rectificado. Sus 10 sefirot fueron emanadas de una Divinidad específica, que les sirve como fuente. Los mundos primordiales existen por encima del mundo de la Emanación. Sus sefirot también emanaron de aspectos específicos de la Divinidad.

El tema del discurso del Alter Rebe es la Divinidad suprema: la Esencia del Ser de Dios. Por lo tanto, emplea la frase “Esencia absoluta de la Divinidad y la fuente de luz”.

 

LUZ ILIMITADA

La fuente de luz suprema puede iluminar o no. Para iniciar el proceso de creación, Dios primero tuvo que irradiar luz a partir de Sí mismo.

Dado que la Esencia Absoluta de Dios no puede ser la fuente de la creación, ¿cómo empezó? Primero, Dios tuvo que irradiar un rayo simple de Sí mismo. Esa luz irradiada (la Luz Infinita) finalmente trajo a la  existencia a los cuatro mundos de Emanación, Creación, Formación y Acción.

Esta revelación de la Luz Infinita se llama Reinado del Infinito (Ein Sof). Más precisamente, esta luz es el resplandor del Nombre de Su reverenciado Reinado (maljut). Todos los mundos finalmente llegarían a existir a partir de esta luz irradiada.

El Infinito también se refiere a la Esencia de Dios, por esta razón la Cabalá llama a la Luz Infinita or ein sof. La retracción aún no se  produjo todavía. En lo Alto (antes de) la retracción existe el reino del Ein Sof. Allí los cuasi atributos se expresan en Dios mismo. El más bajo se llama Reinado.

 

EL REY TERRENAL

Un rey de carne y hueso que gobierna muchas naciones ilustra este concepto. Su atributo personal de realeza no está asociado con la esencia de su alma. Esto a diferencia de sus otros atributos espirituales, que son parte integral de su esencia y afectan la esencia de su alma de una manera profunda.

Por ejemplo, cuando un rey se enfurece se despierta la esencia de su alma. Todas sus extremidades tiemblan y la sangre corre agitada por sus venas enrojeciendo su rostro. Su apariencia física se altera dramáticamente debido a la excitación de la esencia de su alma. Su atributo de bondad también afecta la esencia del alma. También lo hace su atributo de Victoria y cada uno de sus otros atributos. Esto se debe al hecho de que todos sus atributos espirituales, a excepción de la realeza, se consideran esencias, derivan de la esencia de su ser.

La realeza, por otro lado, es simplemente un resplandor que se proyecta a los demás. Su propósito es establecer su exaltación, lo que le permite gobernar a otras personas. La realeza influye al pueblo a que lo llamen “rey”. En lugar de expresar la esencia de su alma, la realeza es simplemente una radiación espiritual. Su nombre regio se extiende entre las masas. Por lo tanto, este nombre irradiado no está vinculado a la esencia del alma del rey. A diferencia de sus otros atributos, no afecta su ser absoluto.

 

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