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No a la disciplina de los premios – parte 2 El valor de la orden y la declaración Podemos aprender acerca de una autoridad correcta entre padres e hijos de la autoridad ideal entre Dios y el pueblo de Israel, porque Él es nuestro padre y nosotros somos sus hijos. Una de las cosas que […]
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No a la disciplina de los premios – parte 2

El valor de la orden y la declaración

Podemos aprender acerca de una autoridad correcta entre padres e hijos de la autoridad ideal entre Dios y el pueblo de Israel, porque Él es nuestro padre y nosotros somos sus hijos.

Una de las cosas que enfatiza el jasidismo es que un judío debe cumplir la voluntad de Dios porque es su voluntad y su mandamiento y no por la recompensa o castigo que se espera que reciba después de su elección. Aunque la Torá menciona recompensa y castigo, y hay razones y explicaciones para esto, es seguro que el valor y la importancia de la voluntad de Dios son la razón principal para cumplir la mitzvá, y no consideraciones de ganancias y pérdidas.

Lo mismo ocurre con la autoridad de los padres: su esencia debe provenir del valor y la importancia atribuidos a los padres y sus declaraciones. Por tanto, es importante no caer en la tentación de utilizar “herramientas” ligeras que sí ayudan a corto plazo, pero que provocan la pérdida de la verdadera autoridad parental a largo plazo.

¿Qué hará que un niño aprecie y respete a sus padres y su autoridad? Los padres deben considerarlo grande, importante, edificante y valioso. Para que se vean así ante sus ojos, primero deben verse así ante sus propios ojos: los padres deben apreciarse y considerarse a sí mismos como padres, y el valor de su declaración justamente por ser de ellos.

Cuando el niño sienta esto, y al mismo tiempo sienta que lo aceptan tal como es, lo quieren mucho y completan todas sus necesidades, y además se aseguran de que va por el camino correcto, se construirá la base sólida sobre la cual se puede construir una autoridad adecuada y sólida, que significa que los padres saben qué es bueno para el niño, y él tiene que escúchalos e ir por el camino que ellos lo guían, ya sea cuando digan “sí” o cuando digan “no”.

Cuando se abandona el condicionamiento y se traslada el peso de la autoridad a la declaración misma, sin asegurar ni amenazar “verás lo que te va a pasar…”, el niño se calma. Deja de ponerse a hacer cálculos y buscar conveniencias y presta atención a la declaración misma.

4 De importancia para los padres

Para lograr que la declaración de los padres sea percibida como valiosa e importante en sí misma y por quien la dice, vale la pena señalar algunos puntos importantes:

Es recomendable poner en funcionamiento el pensamiento inteligente antes de dirigir la declaración o solicitud al niño. Consideremos si la solicitud tiene sentido y si el acto es necesario, y también si el niño es efectivamente capaz de llevar a cabo lo que estamos a punto de pedirle. La consideración previa es importante y evitará que tengamos que retroceder en la declaración (después del hecho), socavando así su importancia.

  1. También se debe tener en cuenta la cantidad de exigencias y restricciones y no multiplicarlos más allá de lo razonable. Si nos enfocamos en las solicitudes y restricciones que son muy importantes para nosotros y las sostenemos firmemente, con paciencia y de buen ánimo (sin la ayuda de las mismas ‘herramientas’), las posibilidades de que tengamos cooperación y estabilicemos nuestra autoridad serán mayores. Si imponemos demasiadas exigencias y restricciones a nuestros hijos, las posibilidades de que no se cumplan aumentarán y, como resultado, perderán su importancia y valor.
  2. A veces se requiere que el padre realice una acción que obligue al niño a cumplir el dicho de los padres, como levantar al niño y llevarlo a la bañadera… No se alarme. Es mejor actuar de vez en cuando de esta manera (desde un lugar inteligente y amoroso y no por un arrebato y pérdida del control, por supuesto) que pasar al uso de ‘apoyos auxiliares’ como premios o castigos, cuyos beneficios son de corto alcance.

¿Y si el niño ya se ha acostumbrado a que todas sus peticiones vayan acompañadas de la promesa de un premio? – Todavía se pueden cambiar y corregir: su uso debe reducirse de forma gradual pero constante. El niño aprenderá lentamente a relacionarse con el asunto en sí y gradualmente se volverá más disciplinado y dispuesto a aceptar la autoridad de sus padres.

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