No solamente la jalá en Shabat, sino cada vez que comemos pan, sumergimos la primera tajada 3 veces en la sal. dicen nuestros sabios que nuestra mesa es comparada al Altar del Templo Sagrado de Jerusalén (Beit Hamikdash). De la misma forma que todas las ofrendas que subían al altar debían ser sumergidas primero en sal, así también le ponemos un poco de sal al pan (que es nuestro principal alimento) antes de comer. Esto se debía a que el segundo día de la creación Di-s dividió las aguas que estaban aquí abajo, llevando la mitad para los cielos, estas aguas que quedaron en la tierra reclamaron que también ellas quieren estar en el cielo. Di-s entonces prometió (hizo un pacto) que estas aguas tendrían su elevación en el Templo Sagrado, cuando sería usada la sal (que se extrae del agua) en el Altar y también a través de la propia agua que era vertida en el Altar en la fiesta de Sucot. En cabalá se explica que la costumbre de sumergir el pan tres veces es que el valor numérico del nombre Divino es 26, y 26 veces tres da 78, que es el valor numérico de la palabra Melaj (sal)