Según la perspectiva Jasídica y Kabalística, las fechas en nuestro calendario no son meramente conmemorativas, sino que son revividas. Todos los años, cuando llega una fecha hebrea vuelve a ocurrir – a nivel espiritual – y volvemos a revivir lo que ocurrió por primera vez en esa fecha. Es por eso que en el día del Iortzait se acostumbra visitar el lugar de descanso del fallecido para pedirle al alma del difunto su intercesión ante el Trono Celestial para que se cumpla lo que uno necesite y desee además se acostumbra prender una vela en su memoria que permanece prendida durante las 24 horas del Iortzait, dar más Tzedaká y hacer más buenas acciones de lo común en mérito del fallecido, estudiar Mishnaiot correspondientes a las letras que forman su nombre, y decir el Kadish.