Si la razón de esta ruptura de comunicación con su hija está vinculada al hecho de que dejaste a un no judío, ¡es obvio decir que usted no debe ceder!
Es su hija quien tiene un problema, en la medida en que ella debe realizar la mitzvá de respetar a su progenitor. Además, ella no tiene al parecer ninguna buena razón para no hablarle nunca más.
Sobre todo, debe perdonarla a fin de que ella no experimente ninguna perjudicial secuela debido al dolor que le causa. Al mismo tiempo, ¡ore a Dios para que ella haga Teshuvá!