En Templo de Jerusalem, los sacerdotes se lavaban las manos antes de comenzar el servicio diario. Cada persona es un ser sacerdote en el templo, que es su casa y su corazón.
Cuando el cuerpo descansa, el alma asciende a las esferas superiores para recargar energías. Solamente quedan en nuestro cuerpo las energías más básicas, las necesarias para poder continuar con las funciones corporales. El vacío espiritual permite al cuerpo entrar en estado de impureza espiritual, llamado tumá. Cuando nos levantamos para quitarnos los vestigios de la tumá. Antes de ir a dormir, prepare una jarra de agua y una palangana vacía y colóquela al lado de la cama (no debajo). Cuando se levanta por la mañana después de recitar el Mode Ani, lávese la mano derecha hasta la muñeca luego la mano izquierda, después repita el lavado, y vuelva a repetirlo. Este lavado es llamado Netilat Iadaim y luego diga la berajá correspondiente al lavado de manos.