A veces hay más herejía en algunos que dicen ser creyentes que en los que dicen no serlo, porque a pesar de creer en Dios, no creen que Dios haga existir el mundo [constantemente] ni creen que Dios asista de Providencia Divina individual a cada una de Sus creaciones. Sin embargo, los que no creen en Dios, normalmente reconocen la existencia de fuerzas por encima del entendimiento, e incluso saben que aunque la ciencia profundice en ese aspecto, éste nunca será comprendido en su totalidad. Eso está también claro para los científicos.
Los científicos no niegan a Dios, en realidad, niegan la religión. La definición de la palabra religión es, religar; es decir, reconectar la creación con Dios, empezando con el Nombre que es “la joya de la corona” de toda la creación. El problema de los científicos no es -creer o no-, porque la realidad es que quieren alejarse de la superstición y de las cosas sin sentido que traen aquellos que piensan que Dios creó el mundo dejando que existiera con absoluta decisión propia, sin tomar en cuenta que Él es el que está constantemente guiándonos, y haciéndonos vivir y existir.